Tras un comienzo un poco accidentado por cuestiones climatológicas, finalmente pudimos ponernos con el tema del día. Empezamos hablando de la gestión del tiempo en un sentido amplio, y cómo todo tipo de actividad requiere tiempo y energía, no sólo las relaciones, para después aplicar esa comparación a las relaciones no monógamas. En ese sentido, se constató que existían muchas situaciones de salida diferentes. Así, no es lo mismo una pareja establecida que se abre a relaciones “secundarias”, que tres personas que comiencen una relación entre ellas sin tener relaciones previas. Tampoco es lo mismo convivir que no convivir, por ejemplo. En ese sentido, se habló de la diferencia entre “tiempo basura” y “tiempo de calidad”, con lo cual ver poco a una persona puede implicar en ocasiones que siempre que se la ve es ese “tiempo de calidad”, mientras que con parejas con las que llevamos mucho tiempo o convivimos la mayoría del tiempo es “tiempo basura” y a veces se hace necesario organizar encuentros o planificar el sexo.

Tras esto pasamos a cómo es necesario reorganizar el tiempo cuando se altera el equilibrio existente, por ejemplo por la aparición de una nueva persona. Eso lleva siempre a una reestructuración, con lo cual se hace imprescindible ser sinceros sobre lo que queremos, lo que podemos ofrecer y lo que queremos tener. Ahí hicimos un inciso importante, ya que a menudo cuando hablamos de estos temas nos ponemos en el papel de una relación consolidada en la que aparece una nueva persona, no en el papel de la otra persona. En cualquier caso, todo el mundo estuvo de acuerdo en que la comunicación en ese sentido es esencial.

Se reflexionó también sobre el modelo del amor romántico, en el cual nuestro amor (o amores) siempre deben ser lo primero, y si no se les sitúa en esa posición es “porque no se quiere lo suficiente”, cuando la realidad es muy distinta, sea por cuestiones laborales, o por el hecho de que si se quiere a varias personas no se puede exigir sistemáticamente un desequilibrio.

Todo esto conectó con el segundo tema del día, que eran los metamores, y hablamos de si es adecuado que se conozcan, o incluso reunirse todos los implicados de vez en cuando para hablar del equilibrio de las distintas relaciones. Sobre ese tema varias personas opinaron que había que poner una distinción quizás entre relaciones esporádicas y cuando algo se convierte en más duradero, y se puso en relación el distinto comportamiento que aún tenemos con amigos (a los que siempre nos gusta presentarlos a otros amigos, porque creemos que pueden congeniar) y con amantes, con los que en ocasiones se sigue manteniendo la distancia, o se considera que puede haber competitividad.

Finalmente, y enlazando un tema con otro, dedicamos la parte final de la reunión a hablar de si tener relaciones no monógamas te ayuda a aprender a encajar los cambios, ya que comprendes que, al no haber un amor único, tampoco tiene que haber un amor eterno, sino que todo se va transformando con el tiempo.

Y tras un final disperso e interesante, nos emplazamos de nuevo para el sábado 4 de junio.

Gestión del tiempo

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